Petróleo
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La escalada del conflicto en Medio Oriente y el riesgo de cierre del estrecho de Ormuz volvieron a colocar a la energía en el centro de la escena global. Por ese corredor estratégico circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción genera una inmediata suba de precios y una prima de riesgo internacional.

El barril de crudo se acercó a los 80 dólares, un nivel que para la Argentina implica un escenario de “doble filo”: mayores ingresos por exportaciones energéticas y generación de divisas, pero también presión sobre los combustibles y la inflación doméstica.

Más exportaciones y divisas para la Argentina

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo sostuvo que “el mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden” y remarcó que el crecimiento de la producción en Vaca Muerta coloca al país en una situación diferente frente a crisis anteriores.

En enero, la producción petrolera argentina alcanzó un récord de 882.200 barriles diarios, 16,5% más que en el mismo mes de 2023, con un fuerte impulso del no convencional, que creció 35,5% interanual.

Ministro de Economía, Luis Caputo
Ministro de Economía, Luis Caputo

Un informe de la consultora Criteria señaló que, desde el punto de vista macroeconómico, el efecto central se observa en los términos de intercambio. A diferencia de episodios anteriores —como la previa a la invasión rusa a Ucrania en 2022— Argentina enfrenta este shock con mayor elasticidad de oferta, lo que no solo mejora precios sino también volúmenes exportables.

El análisis destaca que un aumento sostenido del crudo impacta positivamente en el saldo comercial energético, la recaudación por derechos de exportación y la generación de divisas. A nivel microeconómico, compañías como YPF, Vista Energy y Pampa Energía capturan el beneficio vía mayores ingresos externos y expansión de márgenes.

Además, el analista Matías Togni, de Next Barrel, advirtió que el conflicto podría eliminar el descuento del 3% al 4% respecto al Brent con el que se comercializaba el crudo argentino por sobreoferta global. Así, el país no solo se beneficiaría por el mayor precio de referencia, sino también por una mejor valoración internacional de su petróleo.

El riesgo del estrecho de Ormuz y el impacto global

El estrecho de Ormuz es clave para el comercio energético hacia Asia, con China e India como principales compradores. Según especialistas, allí están en juego casi 20 millones de barriles diarios entre petróleo y refinados.

Desde Aurum Valores alertaron que un eventual cierre genera primas adicionales de transporte, seguros y riesgo, que se trasladan a toda la cadena productiva mundial.

El exsecretario de Energía Daniel Montamat recordó que el 83% de la producción de gas natural licuado de la región —clave para abastecer a China y Europa— depende del canal que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Si el conflicto escala, los costos energéticos globales podrían aumentar significativamente.

Petróleo
Iluistrativa

Combustibles e inflación: la otra cara del beneficio

El encarecimiento del petróleo tiene un efecto casi automático sobre la economía argentina. El crudo representa alrededor del 40% del precio final de los combustibles, por lo que una suba de 10 dólares en el Brent podría traducirse en un aumento cercano al 4% en surtidores locales.

En un contexto de inflación todavía elevada, mayores costos de transporte de cargas y pasajeros impactan sobre los precios de bienes y servicios. Además, como Argentina se alineó a los precios internacionales tras la llegada del gobierno de Javier Milei, el traslado de variaciones externas es más directo que en años anteriores.

La especialista Yanina Lojo advirtió que el fenómeno tiene “dos caras opuestas”: más dólares por exportaciones energéticas, pero también mayor volatilidad financiera y condiciones crediticias más exigentes para economías emergentes.

¿Shock transitorio o mejora estructural?

La clave, coinciden los analistas, radica en la duración del conflicto. Si el shock es transitorio, el efecto será coyuntural. Si se consolida un nuevo piso de precios más elevado, podría significar una mejora estructural del frente externo argentino, siempre que el país sostenga el crecimiento productivo en Vaca Muerta y consolide su perfil exportador.

En definitiva, el conflicto en Medio Oriente expone a la Argentina a un escenario dual: una oportunidad inédita para fortalecer su balanza energética y generar divisas, pero con el riesgo latente de que el mismo fenómeno presione sobre la inflación y complique el proceso de estabilización económica.

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