El Banco Central de la República Argentina (BCRA) oficializó que, desde la implementación de su plan monetario en julio de 2024, ha destinado US$1602 millones a la compra de bonos en dólares para contener la brecha cambiaria. La cifra, que incluye US$619 millones utilizados solo en la primera quincena de enero de 2025, fue presentada por el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, en una exposición ante inversores en Londres.
El objetivo de esta estrategia es estabilizar los tipos de cambio financieros, como el Contado con Liquidación (CCL) y el MEP, a través de la venta de dólares a cambio de bonos en el mercado secundario. Sin embargo, esta intervención también genera un impacto negativo en la acumulación de reservas, que el Banco Central busca fortalecer en un contexto de apreciación cambiaria.

Según Christian Buteler, analista económico, el atraso cambiario está impulsando la demanda de dólares alternativos, lo que obliga al BCRA a intensificar sus operaciones en este mercado. «Hay un atraso cambiario notorio, y eso genera mayor demanda sobre el tipo de cambio», explicó.
El informe de Werning detalla que la intervención de enero ya superó en volumen a las de meses anteriores, como los US$325 millones destinados en diciembre o los US$308 millones de julio. Esto significa que en las primeras dos semanas del mes, el BCRA utilizó más del 60% del financiamiento obtenido mediante un repo de US$1000 millones acordado con bancos privados.

Plan monetario en contexto
El esquema de intervención del BCRA forma parte de una «segunda etapa» del programa monetario anunciado en julio del año pasado, que busca retirar $2,5 billones de circulación generados por la compra de divisas en el mercado oficial. Este mecanismo permite al organismo intervenir con una mayor oferta de dólares en el mercado secundario, buscando reducir la brecha cambiaria, que actualmente ronda el 15%.

Sin embargo, la estrategia enfrenta desafíos. Por un lado, el Gobierno deberá negociar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde la política cambiaria será un punto central. Por otro lado, la apreciación cambiaria comienza a impactar en el sector externo, con un aumento en las importaciones y menores incentivos para la producción local.
«El atraso cambiario puede generar costos significativos, tanto en reservas como en el nivel de actividad económica», advirtió Buteler. Según el analista, el principal desafío de 2025 será definir una política cambiaria que permita equilibrar el crecimiento y la estabilidad monetaria. Fuente: La Nacion
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