
Las primeras paritarias de 2026 comenzaron con una señal clara del Gobierno nacional: no se homologarán acuerdos salariales que superen el 2% mensual, una medida que busca ordenar las negociaciones en un contexto de desaceleración inflacionaria.
La advertencia, impulsada por el Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo, funciona como un factor determinante, ya que en muchos sectores los aumentos solo se efectivizan tras la validación de la Secretaría de Trabajo.
Camioneros marca el camino
El gremio de Camioneros, liderado por Hugo Moyano, fue uno de los primeros en adecuarse a la pauta oficial y se convirtió en referencia para otras negociaciones.
El acuerdo firmado establece subas escalonadas: 2% en marzo; 1,8% en abril; 1,7% en mayo; 1,6% en junio; y 1,5% tanto en julio como en agosto. Además, tendrá una vigencia de seis meses, con revisión en septiembre.
También se incluyó un aporte extraordinario de $25.000 por trabajador para la obra social del gremio, que atraviesa una delicada situación financiera.
Estatales y otros gremios
En línea con esa pauta, la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), conducida por Andrés Rodríguez, acordó aumentos del 2% en marzo, 1,7% en abril y 1,5% en mayo, además de un bono remunerativo de $40.000.
Sin embargo, no todos los gremios lograron avanzar. El sindicato de Gastronómicos, liderado por Luis Barrionuevo, vio trabado su acuerdo luego de que la Secretaría de Trabajo rechazara homologar una suma fija de $78.000 mensuales, al considerar que implicaba una suba superior a los parámetros oficiales.
Negociaciones abiertas y tensiones
Otros sectores clave aún están en proceso de negociación. El gremio de Comercio, encabezado por Armando Cavalieri, prepara su discusión salarial con la referencia del índice de inflación.
En tanto, la construcción y la industria metalúrgica iniciaron conversaciones bajo la premisa de que cualquier acuerdo deberá ser homologado para que tenga validez plena en las empresas.
Por su parte, el sindicato de la Alimentación, conducido por Héctor Morcillo, avanzó con un acuerdo que supera la pauta oficial, con un incremento del 9,67% acumulado, lo que abre interrogantes sobre su eventual aprobación.
Un esquema que busca disciplinar las paritarias
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es alinear las subas salariales con la evolución de la inflación, luego de que el INDEC informara que el índice de febrero fue del 2,9% y del 33,1% interanual.
La estrategia oficial apunta a evitar que los acuerdos paritarios presionen sobre los precios, aunque en el mundo sindical crece el malestar por lo que consideran un “techo” a las negociaciones.
En este escenario, las paritarias 2026 se perfilan como un terreno de tensión entre el Gobierno, los gremios y las cámaras empresarias, con la homologación como herramienta clave para definir el alcance real de los aumentos salariales. (Clarín)
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