
La reforma laboral volvió a instalar la discusión sobre la implementación de una tarjeta comedor para trabajadores, un beneficio social no remunerativo que busca reemplazar a los históricos luncheon tickets de los años 90. La iniciativa, que ya funciona en más de 45 países, es impulsada por empresas internacionales que comenzaron a preparar su desembarco en Argentina.
La llamada “tarjeta comedor electrónica” funciona como una tarjeta bancaria de débito o crédito y está diseñada exclusivamente para cubrir el almuerzo de los empleados durante la jornada laboral. A diferencia de los viejos tickets en papel, este sistema es digital, seguro, trazable y no puede canjearse por dinero.
Qué es la tarjeta comedor y por qué vuelve con la reforma laboral
El beneficio se presenta como una herramienta moderna que permite a los trabajadores acceder a una comida diaria sin que ese aporte integre el salario, evitando así cargas sociales, aportes previsionales, aguinaldo o indemnizaciones. Este esquema es altamente valorado en países como Brasil, Uruguay, México, Francia o Bélgica, donde el 90% de los empleados lo considera positivo.
Según la empresa Edenred, líder global en este tipo de soluciones, la tarjeta comedor mejora la productividad, la retención del personal, el bienestar laboral y el consumo formal.

Cada operación queda registrada, solo se habilita su uso en comercios gastronómicos autorizados y los montos no se acumulan, lo que garantiza un uso adecuado del beneficio.
Cómo se define el monto: igualdad y acceso para todos
Las firmas especializadas recomiendan que el beneficio se establezca con un monto fijo o tope diario, y no como porcentaje del salario:
“Si se calcula sobre el sueldo, los empleados con ingresos más altos recibirían mayor beneficio que quienes más lo necesitan”, explicó Bárbara Granatelli, consejera de Asuntos Institucionales de Edenred.
Este diseño permite que todos los trabajadores tengan acceso al mismo estándar de calidad, independientemente de su categoría laboral o remuneración.
Impacto económico y formalidad laboral
La tarjeta comedor promueve un circuito formal y auditable:
- Solo las empresas registradas pueden otorgarla.
- Solo los comercios que facturan pueden cobrarla.
- Todas las transacciones quedan digitalizadas.

Este mecanismo beneficia al sector gastronómico, impulsa a proveedores y distribuidores, mejora la cadena productiva y amplía la base tributaria. Además, opera bajo estándares internacionales de protección de datos, equivalentes a los del sistema bancario.
Un beneficio pensado también para el trabajo remoto
Granatelli destacó que el sistema corrige inequidades existentes:
“Quienes acceden hoy al comedor de la empresa son los trabajadores con mejores condiciones. La tarjeta comedor democratiza ese acceso”.
Esto permite que trabajadores remotos, móviles o de calle, así como empleados de pequeñas y medianas empresas sin infraestructura gastronómica, reciban el mismo beneficio que quienes trabajan en grandes corporaciones con comedor propio.
Una herramienta con impacto laboral, social y económico
En el marco de la reforma laboral, la tarjeta comedor surge como una alternativa que combina bienestar para los trabajadores, competitividad para las empresas y mayor formalidad para el Estado. Su implementación podría redefinir beneficios laborales en Argentina bajo un modelo moderno, transparente y universal. (Con información de iProfesional)
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