
La investigación por el presunto ataque a un colectivo urbano de la empresa San José registró un nuevo avance en Paraná. Durante la noche de este miércoles, personal policial llevó adelante un allanamiento en barrio Bajada Grande, donde secuestró un automóvil y dos teléfonos celulares que serán sometidos a pericias en el marco de una causa caratulada como abuso de arma de fuego.
El procedimiento fue ordenado por la Justicia tras una serie de tareas investigativas desarrolladas a partir de la denuncia realizada por el conductor de una unidad de la línea G. El chofer manifestó que escuchó una fuerte explosión mientras realizaba su recorrido por avenida José Hernández durante la noche del martes.
Según informaron fuentes policiales, durante el allanamiento se procedió al secuestro de un vehículo Chevrolet y dos equipos de telefonía celular. Además, sobre el automóvil se efectuó una prueba de Dermotest, una pericia destinada a detectar la posible presencia de residuos compatibles con disparos de arma de fuego.
Cómo comenzó la investigación
La causa se originó luego de que el conductor del colectivo denunciara haber escuchado una detonación cuando un automóvil circulaba en sentido contrario al transporte urbano.
El episodio ocurrió alrededor de las 23 horas del martes en la zona de avenida José Hernández, detrás del barrio AATRA. Una pasajera que viajaba en la unidad también aseguró haber escuchado una explosión, aunque no pudo determinar cuál había sido su origen.
Tras la denuncia, efectivos policiales y peritos de Criminalística inspeccionaron tanto el lugar señalado como el colectivo involucrado. Sin embargo, las primeras pericias no permitieron detectar daños compatibles con impactos de proyectiles ni otros indicios materiales que confirmaran un ataque armado.
El análisis de cámaras fue clave
A pesar de la falta de evidencia física en el lugar, la investigación continuó mediante el relevamiento de cámaras de seguridad y sistemas de videovigilancia.
Los registros permitieron reconstruir el recorrido de un automóvil mencionado en los testimonios recabados durante las primeras actuaciones. A partir de esa información, los investigadores lograron identificar el vehículo y establecer el domicilio de su propietario en la zona de Bajada Grande.
Según trascendió, el conductor había sido identificado previamente por la Policía. Se trata de un hombre que actualmente trabaja como chofer de una aplicación de transporte y que anteriormente se desempeñó en una empresa vinculada al servicio de transporte de pasajeros.
Un sospechoso quedó supeditado a la causa
Durante el procedimiento, el hombre fue trasladado para una correcta identificación ante la División Antecedentes y quedó supeditado a la investigación judicial.
Por disposición de la Fiscalía interviniente, tanto el vehículo como los teléfonos celulares secuestrados serán sometidos a distintas pericias para determinar si guardan relación con el hecho denunciado por el conductor del colectivo.
La causa continúa en etapa investigativa y los resultados de las pruebas técnicas serán determinantes para establecer si efectivamente existió un ataque contra la unidad de transporte urbano y cuál fue la participación de las personas involucradas.
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