En una sesión cargada de tensión política, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó este miércoles el proyecto de ley que busca limitar el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del Poder Ejecutivo. La norma, impulsada por la oposición, sufrió una serie de modificaciones clave, por lo que deberá volver al Senado para su ratificación o ajuste antes de convertirse en ley.
El proyecto establece nuevos límites al alcance de los DNU, una herramienta utilizada por distintos gobiernos argentinos para implementar medidas sin pasar por el Congreso. La iniciativa apunta a reforzar el control legislativo sobre el Ejecutivo y garantizar un mayor equilibrio entre los poderes del Estado.

Cambios en el proyecto y puntos en disputa
Uno de los artículos más debatidos fue el que proponía que los DNU expiraran automáticamente a los 90 días si el Congreso no los trataba. Finalmente, este punto fue eliminado, generando alivio en el oficialismo, que consideró que el plazo era demasiado restrictivo. Con esta modificación, el Gobierno de Javier Milei gana tiempo para negociar apoyos políticos en el Senado antes de una posible sanción definitiva.
Desde la oposición, varios diputados defendieron la necesidad de acotar el uso de los DNU, mientras que el oficialismo libertario advirtió que la medida “debilita la gobernabilidad”. El diputado Álvaro Martínez (LLA) afirmó que la reforma busca “inmovilizar al Poder Ejecutivo”, mientras que Damián Arabia (PRO) recordó que “gobiernos anteriores abusaron de esta herramienta y hoy se pretende cambiar las reglas solo porque el escenario político cambió”.
Por su parte, Martín Tetaz (UCR) sostuvo que el debate debería retomarse después de las elecciones de 2027 para “evitar decisiones apresuradas que afecten la estabilidad institucional”. En contraste, Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) defendió la urgencia de la reforma, señalando que “el uso indiscriminado de los DNU ha llevado al país a un estado de excepción permanente”.

Implicancias políticas para el Gobierno de Milei
De aprobarse definitivamente, la ley reduciría considerablemente el margen de maniobra del Ejecutivo, obligando a Javier Milei a buscar acuerdos legislativos más amplios para avanzar con su agenda de gobierno. En un contexto de minoría parlamentaria y tensiones con diversos bloques, esto representaría un desafío significativo para la Casa Rosada.
Próximos pasos
Tras la aprobación en Diputados, el proyecto regresará al Senado, donde su destino aún es incierto. Los bloques que impulsan la restricción a los DNU se encuentran divididos, y el debate recién se retomará después de las elecciones legislativas del 26 de octubre.
Hasta entonces, las negociaciones políticas y el posicionamiento de los distintos espacios determinarán si la reforma logra convertirse en ley o si el Gobierno nacional logra frenar su avance.
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