Histórico hallazgo en Entre Ríos
Histórico hallazgo en Entre Ríos

Un importante hallazgo paleontológico tuvo lugar en la zona rural cercana a Líbaros, departamento Uruguay, donde fueron encontrados restos fósiles de un gliptodonte, un animal prehistórico emparentado con los armadillos actuales.

El descubrimiento fue reportado por un productor local que, al realizar tareas en el campo, identificó fragmentos que podrían tratarse de fósiles y dio aviso inmediato al Museo de Ciencias Naturales Dr. Antonio Serrano, dependiente de la Secretaría de Cultura de Entre Ríos, cumpliendo con lo establecido en la Ley Provincial Nº 9686, que protege el patrimonio arqueológico y paleontológico.

La extracción del material se desarrolló durante dos jornadas completas bajo la coordinación de Gastón Fleita Moreyra, junto a la responsable del Registro Paleontológico Provincial, Graciela Ibargoyen, el especialista en excavaciones Jorge Flores y el taxidermista Sergio Medina.

“Nuestro objetivo no es solo recuperar el material, sino también preservar la información científica que se encuentra en el sitio”, destacó Fleita Moreyra.

Momento en que retiran los restos fósiles del gliptodonte

Ibargoyen, por su parte, subrayó la importancia del hallazgo: “Cada descubrimiento nos permite reconstruir la historia natural de Entre Ríos. El compromiso de la comunidad demuestra que la ley funciona cuando existe responsabilidad social”.

El rol de la comunidad

Vecinos, productores rurales y la comuna de Líbaros acompañaron al equipo aportando maquinaria, alimentos y asistencia logística. “La ayuda local fue clave para agilizar los trabajos y garantizar la preservación de los fósiles”, señaló Flores.

Próximos pasos

Los restos se encuentran en el Museo Serrano, donde serán sometidos a procesos de limpieza, consolidación y reconstrucción. Posteriormente, especialistas estudiarán los fragmentos para obtener más información sobre la especie y su contexto histórico.

Sobre el gliptodonte

Este mamífero prehistórico habitó Sudamérica durante el Pleistoceno y se extinguió hace unos 10.000 años. Podía medir hasta tres metros de longitud y pesar una tonelada. Su rasgo más distintivo era el caparazón de placas óseas, que lo protegía de depredadores.

Reconocimiento

Desde el Museo Serrano y la Secretaría de Cultura se agradeció a la comunidad por su rápida acción y colaboración: “El trabajo conjunto entre la ciencia y la sociedad es la clave para proteger nuestro patrimonio natural”, señalaron.

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