
La cultura entrerriana está de luto. Este miércoles 17 de junio falleció en la ciudad de Crespo Dominga Ayala de Almada, conocida como la “Madre Costera” y recordada por haber sido la musa inspiradora de la célebre “Canción de cuna costera”, una de las composiciones más representativas del legado artístico de Linares Cardozo.
Tenía 93 años y su partida generó profundo pesar en la comunidad cultural de Entre Ríos, donde era considerada un símbolo de la identidad ribereña y de las tradiciones ligadas al río Paraná.
Por expreso deseo suyo, no será velada. Sus restos serán cremados y sus cenizas esparcidas en Colón, la ciudad que la vio nacer y a la que siempre permaneció unida a través de sus recuerdos y su historia de vida.
Una vida ligada al río Paraná
Natividad Dominga Ayala, su nombre completo, nació en 1932 y pasó gran parte de su infancia en las islas y costas del litoral entrerriano.
Su vida estuvo marcada por el trabajo familiar vinculado a la pesca y a las actividades propias de las comunidades ribereñas. Hija de un pescador y cuidador de hacienda, creció en contacto permanente con el río y con las dificultades que implicaba vivir en zonas afectadas por las crecientes.
En distintas entrevistas evocó aquellos años con emoción. Recordaba haber vivido en la isla Caridad, frente a la ciudad uruguaya de Paysandú, donde su padre abastecía de pescado a embarcaciones que cruzaban el río.
También relataba las complicaciones que generaban las crecidas del Paraná, cuando las familias debían abandonar temporalmente sus hogares y trasladarse a zonas urbanas hasta que el agua descendiera.
La inspiración de una obra inmortal
La historia de Dominga trascendió las fronteras de su vida cotidiana cuando se convirtió en la fuente de inspiración de una de las canciones más queridas del repertorio folclórico entrerriano.
El poeta, músico y compositor Linares Cardozo encontró en ella el reflejo de la mujer costera del litoral, trabajadora, sencilla y profundamente ligada al río.
De esa inspiración nació “Canción de cuna costera”, una obra que con el paso de los años se transformó en un verdadero himno cultural de Entre Ríos.
La composición retrata con sensibilidad la vida de las familias ribereñas y la ternura de una madre que arrulla a su hijo en medio del paisaje costero, una imagen que quedó asociada para siempre a la figura de Dominga Ayala.
Un símbolo de la identidad entrerriana
A lo largo de los años, Dominga fue reconocida en distintos homenajes y actividades culturales como una de las representantes más genuinas de la memoria viva del litoral.
Su historia ayudó a preservar relatos, costumbres y experiencias de generaciones de familias que construyeron su vida junto al río Paraná.
Con su fallecimiento desaparece una de las voces más representativas de esa identidad costera que forma parte del patrimonio cultural entrerriano.
El último adiós
La decisión de que sus cenizas sean esparcidas en Colón constituye un gesto profundamente simbólico, ya que representa su regreso definitivo al paisaje que marcó su infancia y moldeó la historia que luego inspiraría una de las canciones más emblemáticas de la provincia.
Dominga Ayala de Almada deja un legado que trasciende su propia biografía. Su nombre permanecerá ligado para siempre a la memoria del río, a la cultura popular entrerriana y a una obra que continúa emocionando a generaciones de argentinos.
La “Madre Costera” se fue físicamente, pero seguirá viva en cada interpretación de “Canción de cuna costera” y en el recuerdo de quienes encuentran en esa canción una parte de la identidad del litoral.
🙌 Sumate a Elochodigital
Este contenido es posible gracias al apoyo de nuestros lectores. Con tu aporte ayudás a que sigamos informando lo que pasa en nuestra ciudad.
💚 Apoyar el medio










