
El apagón digital global que afectó a millones de usuarios y dejó fuera de servicio a empresas, aplicaciones y plataformas en todo el mundo finalmente tiene explicación. Amazon, a través de su división Amazon Web Services (AWS), confirmó que la interrupción masiva se debió a una falla en su sistema de nombres de dominio (DNS), una pieza clave pero invisible de la infraestructura de Internet.
Según informó Noticias Argentinas, el error en este sistema —encargado de traducir las direcciones web que los usuarios escriben en sus navegadores (como www.google.com) a direcciones IP que las computadoras pueden entender— provocó un efecto dominó que paralizó el acceso a cientos de servicios digitales a nivel global.

El minuto a minuto del colapso digital
Los primeros reportes surgieron desde el panel de estado oficial de AWS, donde Amazon reconoció estar “investigando tasas de error y latencias aumentadas para múltiples servicios en la Región 1 del Este de Estados Unidos (Virginia)”, uno de sus centros de datos más críticos del planeta.
Minutos después, la situación se agravó: la compañía admitió que enfrentaba “tasas de error significativas” y que sus equipos de ingeniería estaban trabajando contrarreloj para restablecer la conectividad. El problema se expandió con rapidez y afectó incluso a 64 de sus propios servicios internos, demostrando la magnitud del incidente.

El apagón impactó directamente en plataformas globales como Mercado Pago, Disney+, Zoom, Netflix, Spotify, plataformas bancarias y servicios en la nube, lo que dejó sin acceso a millones de usuarios y empresas durante varias horas.
Una recuperación lenta, pero controlada
Tres horas después del inicio del colapso, Amazon comunicó que comenzaba a observar una recuperación gradual en la mayoría de los servicios afectados. “La mayoría de los sistemas críticos ya se encuentran operativos”, indicó la compañía, aunque aclaró que el proceso de normalización total sería progresivo.
Expertos en ciberseguridad y redes explicaron que esta lentitud en la recuperación es esperable. “Es como un gran apagón eléctrico: cuando se restablece la energía, pueden aparecer fallas intermitentes hasta que toda la red se estabiliza”, precisaron.

El incidente volvió a poner sobre la mesa la dependencia global de los servicios en la nube, especialmente de AWS, que concentra gran parte del tráfico y almacenamiento digital de empresas, gobiernos y aplicaciones en todo el mundo.
Un recordatorio de la fragilidad digital
El episodio, considerado uno de los apagones tecnológicos más importantes del año, evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura que sostiene la vida digital contemporánea. Un error en una sola capa de Internet —como el sistema DNS— puede tener repercusiones planetarias.
Desde Amazon señalaron que están realizando una revisión técnica exhaustiva para evitar que un incidente similar vuelva a ocurrir y reforzar la estabilidad de sus servicios críticos.
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