
La investigación por el confuso episodio ocurrido en un motel de Paraná dio un giro clave en las últimas horas: la fiscal Patricia Yedro dispuso la imputación de Florencia Pisano por el delito de homicidio simple, que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
La audiencia se realizó en el domicilio de la mujer, quien aún se recupera de las graves heridas sufridas durante el hecho. Pisano había recibido el alta médica tras permanecer internada en terapia intensiva en el Hospital San Martín, luego de haber ingresado con dos disparos en la zona bucal. Durante la instancia judicial, se abstuvo de declarar, acompañada por su abogado defensor, Milton Urrutia.
Como parte de las medidas dispuestas, la Justicia le prohibió salir de su vivienda y le exigió informar cualquier movimiento. Además, la imputada entregó el patrón de desbloqueo de su teléfono celular, que será peritado para analizar sus últimas comunicaciones.
El hecho ocurrió en la habitación 10 del Motel Torremolinos, donde fue hallado sin vida Gustavo Leonardo Lussa, de 54 años, con un disparo en la nuca.
Hipótesis en investigación
La principal hipótesis de la fiscalía sostiene que Pisano habría disparado contra Lussa y luego intentado quitarse la vida. Sin embargo, los resultados negativos de los dermotest realizados tanto a la mujer como a la víctima abren interrogantes sobre la mecánica del hecho y la posible intervención de un tercero.
En este contexto, surgieron datos que complejizan la causa: Lussa habría recibido amenazas meses antes del crimen, e incluso un desconocido preguntó por él en su domicilio el mismo día del hecho. También trascendieron vínculos previos de Pisano con personas relacionadas a entornos investigados por narcotráfico.
Pericias y nuevas líneas
La fiscalía ordenó peritajes sobre el arma calibre .32 encontrada en la escena, así como el análisis de los celulares secuestrados. A esto se suman testimonios de empleados del motel y registros de las visitas previas de la pareja.
Otro elemento bajo análisis es el vehículo en el que ambos se movilizaban, una Fiat Strada Adventure blanca, que podría aportar información relevante sobre los movimientos previos al hecho.
Por el momento, el caso continúa rodeado de incógnitas y con múltiples líneas de investigación abiertas. La causa, lejos de cerrarse, se encamina a profundizar en posibles conexiones externas que podrían esclarecer lo ocurrido en aquella habitación.
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