
El proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional avanza en el Congreso con el objetivo declarado de reducir la elevada litigiosidad laboral en la Argentina, un fenómeno que, según datos oficiales y técnicos, afecta de manera directa a empresas de todos los tamaños, especialmente a las pymes, y condiciona la generación de empleo formal.
La iniciativa propone cambios estructurales en indemnizaciones, procesos judiciales, actualización de créditos laborales y el sistema de Riesgos del Trabajo, en un contexto marcado por la inflación persistente, la caída del empleo registrado y el aumento de los conflictos judiciales.
De acuerdo con un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el stock de juicios laborales pendientes asciende a 637.330 expedientes en todo el país. De ese total, 308.082 corresponden a causas vinculadas a Riesgos del Trabajo y 329.248 a juicios por despido, los dos principales focos de litigiosidad.

Si se compara ese volumen con los 6,3 millones de asalariados privados registrados, las causas en trámite equivalen a casi el 10% del total, una proporción que desde el sector empresario califican como insostenible para el funcionamiento del mercado laboral.
Récord de demandas por accidentes laborales
El problema se profundizó durante el último año en el ámbito de los accidentes y enfermedades laborales. Según datos de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), entre enero y noviembre se notificaron 122.875 nuevos juicios, alcanzando 131.998 causas acumuladas en los últimos doce meses, el nivel más alto desde la creación del sistema.
Este escenario es uno de los principales argumentos del Ejecutivo para justificar la reforma, al sostener que la litigiosidad encarece los costos laborales, desalienta la contratación formal y genera incertidumbre jurídica, en especial para pequeñas y medianas empresas.

Cambios clave en indemnizaciones y procesos
Entre los puntos centrales del proyecto se establece un régimen legal uniforme para la actualización de créditos laborales, con el objetivo de eliminar criterios dispares entre juzgados. También se habilita, bajo control judicial, el pago de sentencias en hasta 12 cuotas para pymes, buscando evitar quiebras o cierres por fallos de alto impacto económico.
Otro aspecto relevante es la clarificación de la base de cálculo de la indemnización por despido, que excluiría conceptos no mensuales como aguinaldo, vacaciones o premios extraordinarios. Desde el empresariado aseguran que esta definición reduce márgenes de interpretación que hoy derivan en reclamos millonarios.
En materia de Riesgos del Trabajo, el proyecto fija un plazo de 90 días para la creación de Cuerpos Médicos Forenses y desvincula los honorarios de los peritos del monto del juicio o del porcentaje de incapacidad, uno de los incentivos que más alimentaba la judicialización.

Análisis de especialistas y debate constitucional
El abogado laboralista Walter Mañko, socio de Deloitte, señaló que la reforma busca “eliminar discrecionalidades en los tribunales”, aunque advirtió que varios artículos podrían ser judicializados si no se ajustan durante el debate legislativo.
Entre los cambios procesales más sensibles, destacó que la indemnización por despido sería total y cancelatoria, impidiendo reclamos posteriores aun ante errores de cálculo, y que se eliminaría la posibilidad de ofrecer prueba fuera del escrito inicial. También se suprime el impulso de oficio del juez y se fija la caducidad de la instancia tras seis meses de inactividad.
Uno de los puntos más controvertidos es la obligación de los jueces laborales de seguir los criterios de la Corte Suprema, bajo apercibimiento de sanciones. Para Mañko, este artículo es “altamente judicializable”, ya que los magistrados no están obligados a aplicar precedentes de forma automática.
Intereses, inflación y críticas académicas
Desde el ámbito académico, Alejandro Rossi, profesor de Derecho Laboral de la Universidad Austral, cuestionó el esquema de intereses propuesto. Afirmó que fijar tasas bajas o atadas a parámetros del Banco Central “desconoce la realidad inflacionaria” y podría licuar el valor de las sentencias, desincentivando acuerdos y prolongando los litigios.

Fondos de Asistencia Laboral y postura pyme
El proyecto también contempla la creación de Fondos de Asistencia Laboral (FAL), financiados con un aporte del 3% del salario, compensado con una reducción equivalente de contribuciones patronales.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, valoró la iniciativa como una posible herramienta para reducir juicios por despido, aunque planteó dudas sobre su aplicación y el destino de los fondos si el trabajador no es desvinculado.
Un debate abierto
Mientras el oficialismo defiende la reforma como una herramienta para ordenar el sistema laboral y fomentar el empleo formal, sectores opositores y especialistas advierten que los cambios podrían no reducir la litigiosidad y anticipan una fuerte batalla judicial en caso de sanción.
El debate vuelve a poner en tensión el equilibrio entre la protección de los derechos laborales y la previsibilidad jurídica que reclaman las empresas, en un escenario que promete extenderse más allá del Congreso.
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