Imagen ilustrativa. Foto: El Diario.
Imagen ilustrativa. Foto: El Diario.

La Justicia Federal de Córdoba emitió un fallo ejemplar en un caso de negligencia funeraria que generó conmoción en la comunidad. La funeraria Juan Caruso SACIFEI y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fueron condenadas por la entrega y cremación errónea de un cadáver, hecho que provocó un profundo daño moral en la familia afectada.

Según la sentencia, ambas instituciones deberán pagar más de 10 millones de pesos como indemnización por las consecuencias emocionales derivadas del insólito episodio, ocurrido en el Hospital Nacional de Clínicas, dependiente de la UNC.

El origen del caso: una confusión fatal en la morgue

El hecho se produjo cuando se confundieron los cuerpos de Esteban Mercado y Feliciano Mercado, dos pacientes fallecidos en el Hospital Nacional de Clínicas. La funeraria Juan Caruso fue enviada a retirar el cuerpo de Esteban, pero por un error humano, retiró el de Feliciano.

El cuerpo equivocado fue velado y posteriormente cremado por la familia de Feliciano sin que nadie advirtiera la confusión.
La negligencia de la funeraria, que verificó únicamente el apellido del fallecido sin constatar su identidad completa, fue determinante para que el error no se detectara a tiempo.

Una “herida abierta” para la familia

La confusión salió a la luz cuando el Hospital detectó inconsistencias en los registros de la morgue. Esto llevó a revisar los cuerpos y descubrir la equivocación.

“Fue una herida abierta. La familia tuvo que revivir el dolor al confirmar que su ser querido había sido cremado por error”, explicó la abogada Paula Piedrabuena, representante de los damnificados.

La letrada relató que los familiares enfrentaron una experiencia doblemente traumática, ya que tuvieron que vivir una segunda despedida de su ser querido, 20 días después del primer velorio.

El fallo judicial y la indemnización

El juez federal N° 1 de Córdoba, Carlos Ochoa (subrogante), determinó que tanto la UNC como la funeraria actuaron con una “clara falta de diligencia” en la verificación de la identidad de los cuerpos.

La sentencia establece que ambas instituciones deberán responder solidariamente por el daño moral ocasionado, abonando más de 10 millones de pesos a la familia afectada.

“Fue un proceso muy doloroso. Mis clientes tuvieron que atravesar dos velorios, dos certificados de defunción y dos cremaciones”, señaló Piedrabuena, destacando el impacto psicológico del error.

Un llamado a reforzar los controles

El fallo subraya la necesidad de reforzar los protocolos de identificación de cadáveres en hospitales y funerarias, para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

Tanto la Universidad Nacional de Córdoba como la funeraria Juan Caruso fueron responsabilizadas por no garantizar los controles mínimos que exige el manejo de cuerpos humanos.

El caso ha despertado debate sobre la responsabilidad institucional y la ética profesional en el ámbito de la salud pública y los servicios funerarios. (Con información de Minuto Uno)

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