
El Ministerio de Salud recordó la importancia de la leche materna para los bebés nacidos antes de término, destacando que se trata de un alimento vivo que se adapta a la edad gestacional y a las necesidades específicas de cada recién nacido.
Cuando un bebé nace prematuro, muchas veces no está preparado neurológica ni fisiológicamente para succionar, deglutir y respirar de forma coordinada como lo hace un bebé a término. Por eso, su forma de alimentación debe ajustarse a su madurez y condición clínica.
En el caso de las mamás de prematuros, la leche materna contiene más proteínas, inmunoglobulinas y nutrientes específicos para favorecer el crecimiento y la protección. Entre sus beneficios, aporta energía, grasas, proteínas, carbohidratos, minerales, vitaminas, ácidos grasos esenciales para el desarrollo neurológico y visual, así como anticuerpos que fortalecen el sistema inmune. También brinda factores de crecimiento y ayuda a la maduración intestinal, pulmonar y cerebral.
Además, cumple un rol preventivo fundamental, reduciendo el riesgo de enterocolitis necrotizante, sepsis, infecciones respiratorias, retinopatía del prematuro, displasia broncopulmonar y hemorragia intraventricular. Su consumo se asocia, incluso, con menor tiempo de internación y mejor calidad de vida.

La médica pediatra y neonatóloga Carla Narvaez, del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, explicó que al inicio la alimentación puede requerir una sonda orogástrica o nasogástrica, comenzando con pequeñas cantidades para estimular la maduración del tracto digestivo. También recomendó iniciar la extracción de leche dentro de las primeras seis horas posparto, idealmente entre ocho y diez veces al día, para imitar la succión natural del bebé.
Narvaez resaltó la importancia del acompañamiento emocional: “El equipo de salud debe ser red y sostén, no presión. Hay que explicar por qué cada gota es importante, enseñar cómo extraerse leche y contener a la mamá en un momento tan difícil”.
En cuanto a la conservación, la leche materna puede durar hasta 4 horas a temperatura ambiente (25 °C), 72 horas en heladera (4 °C) y 6 meses en freezer (-18 °C). Se recomienda etiquetar cada envase con fecha y hora, y utilizar frascos de vidrio con tapa plástica, recipientes plásticos duros aptos para alimentos o bolsas especiales para leche materna. Para administrarla, se debe descongelar lentamente en heladera o en falso baño maría, evitando el microondas o el contacto directo con el fuego.
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