
El Propofol volvió al centro de la escena pública tras una serie de muertes que generaron preocupación en el ámbito sanitario. El fallecimiento de dos profesionales de la salud —entre ellos un enfermero vinculado a Entre Ríos— en el barrio porteño de Palermo, en condiciones similares, puso el foco sobre este fármaco esencial en la medicina moderna.
Las investigaciones se intensificaron luego de que, en ambos casos, se encontraran ampollas de esta sustancia en los domicilios de las víctimas. Las circunstancias despertaron interrogantes sobre el uso indebido de anestésicos fuera de entornos controlados, así como sobre posibles circuitos irregulares dentro del sistema de salud.
Un anestésico fundamental en la medicina
El médico y especialista Daniel López Rosetti explicó que el propofol es un anestésico de acción ultrarrápida, ampliamente utilizado en procedimientos quirúrgicos y estudios médicos.
Según detalló, su función principal es inducir la pérdida de conciencia, eliminar el dolor, generar relajación muscular y provocar amnesia durante las intervenciones. “Es uno de los productos más utilizados en sedación y resulta clave en prácticas habituales como colonoscopias”, señaló.
Además, destacó que se trata de un fármaco confiable cuando se administra en condiciones adecuadas. Su efecto es inmediato y, al suspender su aplicación, el paciente se recupera en pocos segundos.
El riesgo está en el uso indebido
Sin embargo, el especialista remarcó que el principal peligro surge cuando el medicamento se utiliza fuera del ámbito médico. “La diferencia entre un remedio y un veneno está en la dosis”, explicó, al referirse a los riesgos de sobredosis sin supervisión profesional.
En ese sentido, advirtió que el uso recreativo o sin control puede provocar efectos graves como depresión respiratoria o hipotensión, situaciones que en un quirófano pueden ser revertidas rápidamente, pero que resultan críticas fuera de ese entorno.
Un medicamento de uso restringido
El propofol es un fármaco de uso estrictamente institucional, distribuido directamente a hospitales y centros de salud, por lo que no se comercializa en farmacias para el público general.
Este aspecto refuerza las sospechas en torno a cómo estas sustancias pueden llegar a manos de particulares, abriendo una línea de investigación sobre posibles irregularidades en la cadena de suministro o desvíos internos.
Investigación en curso y alerta en el sistema de salud
Mientras avanzan las pericias para esclarecer las muertes de los profesionales, el caso reavivó el debate sobre el control de medicamentos sensibles dentro del sistema sanitario.
Aunque los especialistas coinciden en que el propofol es seguro en manos profesionales, también advierten sobre los riesgos de su uso indebido, en un contexto donde su nombre quedó asociado a una serie de episodios que conmocionaron a la opinión pública.
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